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Cierre fiscal 2026: Guía de Octubre

Octubre: diagnóstico (las dos semanas que valen oro)

    1. Concilia ingresos. Compara tus CFDI emitidos contra tu contabilidad y tus depósitos bancarios. Toda diferencia tiene una historia: encuéntrala tú antes que el SAT. Ventas sin facturar (¿faltan globales?), facturas canceladas a medias, ingresos de plataformas sin conciliar.
    2. Revisa tus pagos provisionales. Revisa tus pagos provisionales al mes de septiembre y cerciórate de no necesitar un recalculo de impuestos, ya sea por facturas canceladas o ingresos no facturados
    3. Detecta deducciones sin factura. Ese anticipo a un proveedor, esas compras «que luego facturan»: persíguelas ahora que los proveedores existen y contestan.
    4. Inventario de comprobantes: CFDI recibidos validados (emisores activos, no en listas negras), complementos de pago completos por cada cobro PPD del año.

Noviembre: ejecución

    1. Ejerce las deducciones planeadas. Gasto deducible que harás de todos modos (equipo, mantenimiento, seguros, capacitación) conviene facturado Y pagado dentro del ejercicio.
    2. Cuadra la nómina. Sueldos timbrados completos, prestaciones con su tratamiento correcto, y prepara el terreno del ajuste anual de ISR de tus trabajadores.
    3. Cuentas incobrables. Si vas a deducir créditos incobrables del ejercicio, documenta ahora los requisitos (notoria imposibilidad de cobro, gestiones realizadas, avisos correspondientes).
    4. Activos: bajas de activo obsoleto con su soporte, y las inversiones del año con su documentación completa para depreciación.

Diciembre: cierre operativo

    1. Aguinaldos: pagados a más tardar el día 20, timbrados con su clave correcta y con la exención bien aplicada.
    2. Últimos CFDI: las ventas de diciembre se facturan en diciembre; los cobros de diciembre llevan su complemento; las facturas PUE/PPD del mes, emitidas con lógica de cierre.
    3. Corte de caja documental: XML del año respaldados, papeles de trabajo listos. Lo que tu contador necesitará en febrero-marzo, déjaselo servido.

Los tres errores clásicos del cierre

    1. «Facturar todo» el 30 de diciembre: emisiones masivas de última hora sin sustancia son un clásico foco rojo — y suelen esconder ingresos o gastos mal ubicados en el tiempo.
    2. Comprar «para deducir» cosas innecesarias: la deducción reduce el impuesto, no hace gratis el gasto. Deducir requiere que sea estrictamente indispensable para tu actividad.
    3. Ignorar la evidencia: cerrar bien el año no es solo cuadrar números, es dejar el expediente (contratos, entregables, validaciones) que sostendrá esos números durante los próximos cinco años.

Empieza hoy: tu tablero de control

Todo el checklist anterior se simplifica cuando tu información está en un solo lugar. Con los reportes de FactureHoy ves en dos clics cuánto has facturado en el año, por mes, cliente y concepto; detectas PPD sin complemento; y descargas los XML que tu contador necesita. El cierre fiscal deja de ser arqueología y se vuelve administración.

¿Arrancamos tu cierre? Escríbenos a ventas@facturehoy.com o llámanos al 81-5350-0660.

Validar CFDI recibidos: protege tus deducciones del SAT

¿Por qué validar los CFDI que recibes te protege? (y cómo hacerlo sin morir en el intento)

Cuando pensamos en cumplimiento fiscal, la importancia se enfoca en lo emitido: que nuestras facturas cumplan con todos los requisitos, se emitan a tiempo y sin errores. Pero hay una cara de la moneda que muchas empresas descuidan: lo que reciben. Y ahí puede estar escondido un riesgo mayor.

Cada factura que recibes de un proveedor sostiene una deducción y, en su caso, un IVA acreditable. Si esa factura ya no funciona como soporte —ya sea porque está cancelada, los sellos del emisor no son válidos o su emisor resulta ser una empresa que simula operaciones—, el problema se vuelve tuyo, aunque hayas pagado de buena fe.

El riesgo real: proveedores en las listas del SAT

El SAT publica periódicamente su lista de contribuyentes que facturan operaciones simuladas, conocidos como EFOS (artículo 69-B del Código Fiscal). Son empresas que emiten facturas de operaciones inexistentes. El detalle es que sus facturas se ven completamente normales: bien timbradas, con todos los requisitos.

Si tu empresa dedujo facturas de un proveedor que después aparece en esa lista de forma definitiva, la carga se invierte: te toca demostrar que la operación fue real —con contratos, entregables, evidencia de la prestación del servicio— o corregir tu situación, perdiendo la deducción y el IVA acreditable, con actualizaciones y recargos. Por eso a quienes usaron esas facturas se les llama EDOS: empresas que dedujeron operaciones simuladas. Nadie planea serlo; se llega ahí por no validar.

Qué debes validar de cada CFDI que recibes

    • Que el CFDI esté vigente: una factura puede cancelarse después de que te la enviaron. Si dedujiste una factura cancelada, tienes un problema silencioso.
    • Que los sellos y el timbrado sean válidos: el comprobante debe estar certificado correctamente ante el SAT.
    • Que el emisor esté activo y localizable: un RFC suspendido o no localizado es un foco rojo.
    • Que el emisor no aparezca en las listas del artículo 69-B: ni como presunto, ni mucho menos, como definitivo.
    • Que los datos de la operación correspondan a la realidad: concepto, monto y fecha, coherentes con lo que efectivamente ocurrió.

El problema de validar a mano

Validar una factura es sencillo. Validar cuarenta al mes, mensualmente, contra listas que el SAT actualiza constantemente, ya no lo es. La validación manual tiene dos fallas estructurales: consume horas de trabajo repetitivo y se hace una sola vez, cuando el riesgo es continuo. Un proveedor limpio en marzo puede aparecer en la lista en septiembre, y las facturas que ya dedujiste no se avisan solas.

La alternativa: validación automática con Buzón FH

Para eso construimos Buzón FH. Funciona como la bandeja de entrada fiscal de tu empresa: recibe automáticamente los CFDI que te emiten, los valida al momento —vigencia, sellos, estatus del emisor y listas del SAT— y te alerta si algo no cuadra, antes de que pagues. Además, todo tu historial de XML queda ordenado y disponible para buscarlo, exportarlo o entregarlo a tu contador en segundos.

La diferencia práctica es simple: en lugar de descubrir un problema un año después, durante una revisión, lo detectas el mismo día que llega la factura, cuando todavía puedes decidir no pagar.